La vida está llena de días y los días llenos de palabras, entre miles, está la palabra NO.
Dos letras que forman una palabra simple que en la mayoría de los casos, en que sale de la boca de algún individuo causa inconvenientes, decepciones, desilusiones y hasta imposibilita.
NO podría recordar cuántas veces he recibido un NO como respuesta, tampoco puedo calcular al día cuánto la escucho, sin embargo al igual que muchos puedo recordar aquellos que me han hecho la vida un nudo por un momento que pareciera eterno y que luego con el perseverar se desata. Es una fortuna que mi lista de momentos NO sea corta, tanto que hasta me quepan en una mano.
NO voy a atribuirle esto a la suerte, tampoco a mi buen actuar como ciudadano del mundo y menos a que me haya atrevido poco. Quizá sea el suceder de las cosas, el estar pensando en SÍ todo el tiempo y en todos lados. Oen un acto de fé cínico diría: porque así tiene que ser.
El transitar por la vida me ha permitido ver los NO de forma diferente; en un escrito anterior exponía mi condición frente a estos y cómo prefería verlos desde otra posibilidad con la que prefería trabajar el doble y mejor para buscar y encontrar el SÍ.
Hace poco recibí un NO. Fue como un golpe seco, que aturde y deja sin saliva la boca; uno se sale por segundos del mundo y se ve a sí mismo ahí, pequeño, a la deriva, sometido a la decisión de un tercero y su incompetencia. Es difícil que la ira no invada el cuerpo y se quiera dar una lucha a muerte con argumentos. Pero, un vidrio de 10 mm reforzado dejan por fuera a cualquier gladiador.
Después caminé, despacio, con la frente bien puesta y el fundamento donde tiene que estar; tranquilidad de tener todo tal como debe ser y con la idea no conformista sino realista que rebota de pared a pared mental: “NO era el momento para un SÍ”.
Ahora estoy en casa, sin afanes de conseguir ese SÍ, pues como ya dije depende de un tercero y su humanidad, y caramba que si somos bien complejos los humanos. Seguro llegará y no hay que apresurarse ni hacer cosas descabelladas como tantos.
Ahora ellos están donde yo no, sin afanes porque obtuvieron su SÍ, que también fue definido por la gracia de otro ser.
Muchos creen que el mundo se desbarata y no vuelves a ser el mismo. Pero, que el mundo se desbarate muy difícil; que no vuelvas a ser el mismo, cada día nos levantamos otros, siendo los mismos.
En fin, no pasa nada, el mundo sigue en su andar y cada día es una nueva oportunidad para conseguirlo. El día que me dijeron NO salí a la calle y encontré un manojo frondoso de SÍs.
Mr.Öink