espacios

18 Octubre 2009 por MrÖinK

…me sorprende mucho soñar y luego ver como se hace realidad…

Y estoy seguro que eso es lo que me mantiene vivo. Soñar.

Ir tomado de la baranda del bus, mirar por la ventana, escuchar la música en mi iPod, reparar a la persona que se sube, la que se baja, el vendedor o artista de turno; 30 minutos de recorrido se convierten en un buen espacio para llevar los ojos bien abiertos mientras la mente se encuentra en otro lugar, a kilómetros, años, horas… para soñar.

Hace poco me preguntaron “qué pensaba mientras iba en mi bicicleta”.
Me tomé el tiempo para tratar de ir hasta ese momento y saberlo;
respondí: “demasiadas cosas”.
La verdad es que la pregunta me quedó dando vueltas en la cabeza y decidí averiguarlo, al fin y al cabo sólo debía montarme y dejar que me llevara a algún lado para saberlo.

Tomé varias salidas como muestra para poder tener una estadística clara y precisa, no quería evaluar una sola y estar sesgado.
Hoy después de varias, no sé, 5, 7, en realidad se me escapa el número exacto de salidas, llegué a la conclusión de que estar en mi bicicleta “me hace soñar” en un 80% del tiempo de recorrido.

Todo sucede así:
Digamos que para realizar cualquier actividad física debes calentar y estirar, haciéndolo al comienzo lo que altera el ritmo cardíaco y la temperatura corporal. Igual me pasa con la mente, es como si en la primera fase estirara y calentara, pero en vez de estirar las piernas o darle giros a los brazos, lanzara pensamientos, ideas, opiniones y recuerdos uno tras de otro rápida y agitadamente.

Luego de estirar y calentar ya puedes comenzar a exigirle al cuerpo un ritmo cada vez mayor, los latidos se van nivelando y la respiración va tomando forma. Así sucede también en mi cabeza, es como si luego de esta revolución se fuera calmando y todo allí dentro tomara forma, pasando de recuerdos e ideas a deseos, los que creo, son la catapulta a los sueños.

3 ó 4 horas de recorrido también se convierten en un muy buen espacio para llevar las piernas bien atadas a los pedales mientras la mente viaja a otro lugar, a kilómetros, años, horas… para soñar.

A veces también se queda en blanco, como un documento nuevo de word, nutriéndose con lo que pasa al rededor y lista para comenzar a escribirle un nuevo sueño.

Lo sorprendente sucede cuando me bajo de la bici para ver los sueños hacerse realidad.

MrÖink

“y apenas…”

23 Septiembre 2009 por MrÖinK

Decidir qué pensar y qué no pensar…

Hay cosas que pensamos a menudo, situaciones que imaginamos; si pasara esto, si depronto tal cosa, y si no fuera así, y lo de más allá. A veces nos trasnochan, nos quitan el apetito, nos nublan la visión con lágrimas y otros pesares; también hay otras cosas que nunca imaginamos y, tienen más importancia y deberían ser las que nos roben el sueño.

Algo que digo es “si yo mantuviera pensando en eso no tendría cabeza”; otras veces digo “pero porqué estoy pensando esto si no vale la pena”; en otras “por qué no pensé en eso”. Conclusión: “somos seres humanos”, raros, vulnerables, cambiantes, ilógicos, geniales y absurdos. “Seres humanos”, una extraña condición.

Ahora, si yo por ejemplo me la pasara pensando en todos los ojos que te miran con deseo, en todos los párrafos declaratorios que pasan por tus oídos, en los rostros angelicales que te saludan y en los cuerpos atractivos con los que te saboreas, además de recordar lo lejos que estás, no habría sujeto.

O si me preguntara cada día cuándo va a terminar lo nuestro, si mi trabajo si va a durar, si estoy pronto a morir o a recibir un no, seguro las cosas serían muy diferentes y no viviría con tanta pasión y tranquilidad, no disfrutaría cada oportunidad ni sería feliz cada segundo.

Todos sabemos que cualquier cosa puede pasar en cualquier momento,
la vida y el mundo también son extraños. A veces algo más que nosotros.

Pienso que, consiste en planear, en visualizarse, en soñarse y creerlo posible.
Vivir hoy sin olvidar el mañana. Eso que hoy nos inquieta mañana no tendrá importancia.
Todo es solucionable. No pasa nada.

De pequeño me decían: “llorando no se arreglan las cosas”; hoy ya no soy tan pequeño como para no entenderlo y veo que es real, comprobé que es cierto, aunque aún llore.

Por eso mejor digo “muy pronto tendré tal cosa”, “hoy es un día maravilloso, así esté lloviendo”, “seguro que así será”, “ya casi”, “todo va demasiado bien”; y funciona.

También digo “pronto tendremos nuestra casa”, “gracias porque puedo trabajar hoy”, “nuestros sueños se están cumpliendo”; y también funciona muy bien.

Preocuparse menos, hacer más.

MrÖink

Un regalo perfecto

3 Agosto 2009 por MrÖinK

Salí de casa, era mi día de descanso, el cielo estaba adoquinado de nubes grises por el invierno; un gabán, mi sombrero, la bufanda deshilachada por los años y algo de dinero en el bolsillo.
Había poca gente en las calles, el frío era inclemente y cualquier lugar que sirviera como fogón no caía mal; debía recorrer unas cuantas cuadras y no quise imaginar como estaría el tren, por eso caminé. Pensaba mientras tanto en qué podía ser útil y sorprendente, algo diferente, que cumpliera bien su función, que no me costara más de lo que tenía en mente; quería que fuera un buen regalo.

Luego de caminar unos 25 minutos llegué al lugar del comercio donde hombres ofrecían bailarinas de porcelana, cajas de música que susurraban canciones de cuna, jaulas con aves coloridas, juguetes de cuerda, bonsáis, y orquestas de latón que tocaban platillos y tambores; estaba en el mercado de las pulgas y hasta el momento no había visto nada de lo que tenía en mi lista.

Paseé por los toldillos y estéras copadas de cachivaches intentando encontrar alguno de mis pensados: un diario, una bonita cartera, unos aretes, una pieza de colección o un libro en buen estado. No era la lista más sorprendente pero si pensada para el servicio.

Los almacenes de grandes vitrinas y escaleras eléctricas quedaban unas cuadras más hacia el centro, con toda seguridad allí podía encontrar algo diferente sólo que a un precio sorprendentemente alto.
La razón de contar con poco dinero era el atrazo de mi pago, trabajaba en un edificio en el que me desempeñaba como conserje y cada que los inquilinos se demoraban con sus cuotas, la dueña, algo agria por cierto, me informaba con su voz tísica y su cigarro mordido entre los dientes que mi sueldo demoraría hasta el ajuste, y este por cierto, aún no llegaba.

Recorrí varias veces el lugar siendo más cuidadoso al reparar los ventorrillos para encontrar el detalle. Al parecer tendría que regresar a casa con la insatisfacción de un regalo “normal”.
Al estar dando la última vuelta, una señora entrada en años me tomó del brazo y me dijo:
“Parece que busca algo especial”, asentí con la cabeza mientras la reparaba un poco más.
“Tengo algo que puede gustarle”, se giró y vi entre sus hombros un tapete extendido en el suelo que durante mis minuciosos recorridos no había visto. Una cartera de cuero rojiza, unos aretes de conchas de caracoles, un soldadito fundido con su amada en brazos, un libro intacto acerca de El Universo, y hasta un diario con cierre de botón, se mezclaban entre los cuadros del trapo que servía de vitrina; en ese momento no supe que llevar. La mujer sonrió al ver mi asombro y mi indecisión, mientras tanto pude ver que desenvolvía de un terciopelo aquello que suponía yo estaba buscando.

“¿Cree que voy a llevar esto luego de haber visto los otros artículos?”. La mujer guardó su sonrisa, dejó caer el terciopelo y puso en mis manos el objeto.
“¿A quién se le ocurre regalar un paraguas?” -insistí. La mujer me miró a los ojos y me preguntó: “¿Has pensado en cuánto puede servirte un paraguas?”, me pareció una pregunta ridícula, y continuó: “supongo que alguna tempestad te ha alcanzado y ha hecho que vayas a casa buscando una ducha caliente, seguro no tuviste un paraguas; sé también que has caminado en verano a pleno sol de medio día, el que pareciera derretir la suela de tus zapatos y freír tu cerebro como un huevo, y lo que llevabas en la mano no ha alcanzado para darte sombra, no tuviste una sombrilla”; -era cierto pero nada más.

La voz de la mujer robó toda mi atención:
“Y si un día el pueblo se inundara hasta tapar los tejados, las personas nadarían buscando tierra firme, mientras tanto tú abrirías tu paraguas lo pondrías hacia abajo y entrarías en él para usarlo como balsa.

Estoy segura de que tampoco has cazado mariposas, es tan fácil como correr sosteniendo hacia atrás el paraguas abierto.

Podrías jugar a las escondidas con la luna, o mirar discretamente aquella nube que te gusta sin que ella se sonroje; en una lluvia de estrellas por ejemplo, podrías usarlo como recipiente para llevarlas y adornar tu casa.

Imagina saltar desde muy alto y abrir tu paraguas, dejarse caer suavemente, balanceándose, tratando de saber cuál es tu casa y tener un aterrizaje perfecto.

Subir hasta la cima de las montañas llevándolo como bastón, y si quisieras ver el amanecer desde allí también te serviría como tienda de camping.

¿Hace cuánto no pasas por el colegio? los chicos siempre están en su guerra de semillas, ya puedes retomar la ruta, sólo debes abrirlo.

Y si llegara el día en que tu amada decidiera dejarte, y tus lágrimas se convirtieran en una tempestad, estarías a salvo, triste, pero a salvo, esta vez en búsqueda de un trago caliente.

¿Has pensado en cuánto puede servirte un paraguas?”.

Busqué las monedas en mi bolsillo, la mujer envolvió de nuevo el paraguas en el terciopelo y rechazó con su mano el dinero. Me miró de nuevo a los ojos y dijo: “Hay muchas cosas que parecen no ser útiles a simple vista, siempre estamos fijándonos en aquello que aparenta tenerlo todo y termina siendo vacío. Lo simple se encuentra solo en lo simple y toma siempre un poco más de tiempo identificarlo”.

Esa tarde regresé a mi casa bajo un fuerte aguacero, con un regalo del cual no quería desprenderme,

un regalo perfecto.

MrÖink

El regreso

5 Julio 2009 por MrÖinK

Hoy se crea una nueva categoría que alojará aquellas historias relacionadas con los retos, exigencias, kilómetros, sudor y competencias que acompañen mi vida.
Siempre he estado involucrado con el deporte desde pequeño: natación, patinaje, tenis, bicicleta, skateboard, ultimate y rugby son los deportes que he practicado, una lista que me ha formado física y mentalmente aportando carácter, tranquilidad y pasión.
Comienza entonces una nueva etapa deportiva en mi vida.

5:20AM, en el horizonte que se dibujaba frente a mi ventana las nubes rojas saludaban al amanecer que en pocos minutos haría presencia; el sueño fue bastante liviano, la ansiedad, las ideas, “la estrategia”, giraban en mi cabeza desde el día en que asumí el reto.
Por esta época se cumpliría un año de haber pausado mi vida como deportista de alto rendimiento, una lesión en mi nariz por culpa de un sujeto mal intencionado del equipo de rugby de Quito – Ecuador me alejó de las canchas, del equipo, de la familia, de la felicidad de un try… de otra de mis pasiones. Fueron más de 5 años en que mi vida estuvo envuelta por un sentimiento que solo puede vivirse al estar de pie en la cancha después de haberlo dado todo.

6:30AM, era real. Ahí estábamos mi bici y yo, listos para fundirnos en un concierto de pedaleo dirigido por mis piernas.
Era volver, volver a sentir una competencia. Volver a sentir dolor, el aire que entra en los pulmones, el sudor que brota por los poros, la fuerza de mantenerse en pie, la adrenalina que hace querer más y llegar más lejos. Era estar de nuevo compitiendo contra mi mente y mi cuerpo, ah claro, y los otros que también querían ganar.

7:20AM aprox., comienza mi primera carrera de duatlón: 2.5 km. de atletismo, 15 km. ciclismo y 2.5 km. de atletismo.
La largada fue mi bienvenida, esta vez ya no estaba acompañado de un equipo ni la marca era a un solo hombre, ya todo dependía de mi fuerza individual.

Felicidad, no hay otra palabra.

Ver mis piernas marcadas con un número que llevaba también colgado en la cintura; hacer una y otra vez el recorrido indicado en mi cabeza; regular mi cuerpo, mi respiración; ver corredores adelante y atrás; las piernas imparables acariciando el pavimento; planear el momento para subir a mi celeste; ver de nuevo mi máquina trabajando y mi mente puesta en una competencia. Eso produce muchísima felicidad.

8:15AM aprox., crucé línea de meta.
No importaban tiempos ni posiciones, lo había logrado; estaba lleno de felicidad, sentía que algo había regresado a mi luego de haberse alejado pero sin desaparecer.

Tiempo total de carrera: 00:54:44 / Primera etapa de atletismo: 00:11:27
Velocidad máxima en bici: 40 Kmh / Velocidad media: 28 Kmh

Cada vez confirmo que uno se tiene que creer las cosas, de eso consisten los triunfos y logros que uno tenga en la vida, de confiar, de sentirse seguro, de hacer las cosas bien y darlo todo para pasar la línea de meta y continuar luchando.
La vida es una competencia en la que no importa si tienes el apoyo de un equipo o una bicicleta más liviana o una libreta de apuntes mejor o unos tenis más costosos, porque la vida es una competencia en la que debes superarte a ti mismo primero, y no una vez sino en cada acción que decidas realizar; es una prueba que conlleva sacrificios de todo tipo, pérdidas, alegrías, desilusiones, sueños y pasión.
Ahí es cuando comienzas a superar a los otros, cuando comprendes la vida como una carrera diaria.
Todo está en la cabeza.

Gracias a mi mente, a mi cuerpo, a mi bicicleta; gracias a Juan Felipe “Don Iron” por la gabela y la ayuda, en realidad por él fue que terminé metido en esto; a Lookie por la presión de volver a la bicicleta; a Pacho que me sigue los caprichos de pedaliar; a los que me arrastro para la ciclovía; a mi Jirafa, a mi mamá, a mi reducida familia que siempre cree en mi; a cockchester por meterme en la cabeza el C+; y gracias al Todopoderoso como dice la salsa.

Qué sigue:
· Necesito entrenar más, se acercan las primeras metas volantes.
· Don Iron me está endulzando el oído con un suramericano que hay en 15 días, definiré esta semana.
· Debo adquirir unos tenis adecuados para trotar, los de hoy funcionaron salvo las 2 ampollas que me causaron.
· Celeste es espectacular.

La carrera comenzó y afortunadamente no veo cerca la meta.

MrÖink

Pensamientos

30 Junio 2009 por MrÖinK

Algunas veces,
pocas, muchas, no sé, trato de imaginarme viviendo con otra persona.
Muy claros están en mi mente todos aquellos detalles que quiero en mi hogar, en mi lugar, en mi espacio que, seguro no será “mío” si no “nuestro”.
Me gusta más hogar, porque me recuerda lo que mamá dijo muy claro el día que decidimos cambiar nuestras vidas yéndonos a vivir a Rionegro:
“hogar no son los ladrillos, hogar es la gente”; la gente que comparte y lucha.

Soy muy romántico al creer que ciertas cosas en la vida funcionan de determinada manera, por ejemplo: “yo creo que las cosas pasan por algo”; “que todo tiene su tiempo en la vida”; “que ahora es más importante el conocimiento que el dinero”; “que es mejor la tranquilidad que la cantidad”; “que la espera hace más duradera y placentera la llegada”; “que cada día es la única oportunidad de darlo todo para ser el mejor”; y otro par de cosas que como ya advertí, para algunos son románticas, idealistas, absurdas o como sea que sean…

Y cuando imagino mi vida con vos te juro no estoy en este planeta, los ojos se me saltan a soñar despiertos, organizo el lugar, te abro la puerta, cuelgo los cuadros, giro la sala, arreglo una fuga, cuelgo la ropa, lavo los platos, tiendo la cama y me demoro menos en la ducha.
Al oído me susurra la vida: “todo tiene su tiempo” y me tranquilizo porque así lo creo y así me ha pasado.

Por ahora, este día ya terminó y si mañana tengo la oportunidad, no dudaré en hacerlo.

MrÖink

Metas volantes.

17 Junio 2009 por MrÖinK

Bien dicho está: “lo que no se ejercita se atrofia”.

Por eso ya empezamos con nuestro entrenamiento, lentos pero seguros, marcando el ritmo como si bailaramos con nuestras máquinas mientras subimos la montaña, ellas silenciosas, humildes, llevándonos en sus hombros mientras nuestro sudor se deshace con el viento, mientras nuestro aliento toca la clave de una melodía y nuestro corazón late fuerte como saliéndose para abrazarlas. Al final, en la cima, o donde termina el camino, o hasta donde llega la ciclovía, ellas toman un respiro para devolvernos a casa, sin ningún pretexto. Son perfectas.

Alto de las Palmas / Sábado 13 de junio de 2009.

El primer pedalazo se dió a las 10:15AM; ruta: Inicio – calle 76×80, 76 hasta Nutibara, Av. 33 hasta San Diego; 10:35AM encuentro con Sebastián Mejía para comenzar el ascenso; 1 parada Hotel Inter, vemos pasar al equipo Rock Racing escoltado por la poli; 2 parada Colegiatura, pasa Santiago Botero; 3 parada antigua torre del bungee – jumping, a 5 minutos del Alto; 12:20M Alto de las Palmas, lluvia torrencial. Sebastián continúa hasta su casa luego del peaje vía aeropuerto, yo comienzo el descenso en medio del aguacero. 1:10M de nuevo estoy en la casa; a la altura del Inter dejó de llover.

20 Kms. aproximadamente. Mapa: http://www.gmap-pedometer.com/?r=2930946

Medellín – Caldas – Medellín – Niquía – Medellín, lunes 15 de junio de 2009.

8:30AM encuentro en Bulerías con Lookie; subimos por la Av. Bolivariana hasta el parque de Belén donde cogimos la Av. 80 hasta la Aguacatala; allí nos incorporamos a la autopista en sentido sur, había ciclovía hasta Itagüí.
Tomamos la vía hacia Manizales y comenzando el camino conocimos a Andrés, quien iba a bordo de una bici de montaña hasta Caldas.
A eso de las 10:00AM llegamos al parque principal de Caldas, nos hidratamos y acompañamos a Andrés a cambiar su llanta delantera; eso nos tomo un buen rato.
Aproximadamente a las 11:30AM nos enrutamos de vuelta hacia Medellín esta vez por la carretera vieja hasta Itagüí para coger de nuevo la ciclovía. Paralelamente se corría la sexta etapa de la vuelta a Colombia, 119,4 Kms partiendo desde Rionegro, pasando por Guarne, Zamora, Ayacucho, Santa Elena, Las Palmas, San Diego, Av. El Poblado, Envigado, y finalmente El Escobero.
Lookie propuso ir hasta Niquía y ya entrados en gastos nadie se opuso a la idea.
A las 12:30M estábamos en la estación del metro de Niquía, allí es donde termina la ciclovía los domingos y festivos. Hicimos un alto en el ritmo para descansar, la verdad ya estábamos cansados y el regreso hasta la casa era bastante largo.
A la altura de Castilla Andrés nos deja y continuamos para llegar aproximadamente a la 1:30PM a casa.

Haciendo cuentas a la ligera, fueron mal contados 90 Kms. de pedal en 4 horas.
Muy buena ruta.

MrÖink

Claro el cielo azul celeste…

17 Junio 2009 por MrÖinK

…con sus nubes tan arriba que ya casi cielo son…

Tengo una deuda grande, no he contado, no he presentado, no le he hecho los honores a la nueva integrante de mi vida, de mis rutas, de mis días… Celeste, mi nueva bicicleta de carreras.

Para contextualizar, un poco de historia:

Hace muchos años atrás era el turno Martina, una hermosa bicicleta de turismo* Nº 28** modelo 60´s, traída desde Mompox – Carmen de Bolivar en el año 2000, la cual por mucho tiempo me acompañó en mis viajes al colegio, luego a la universidad, luego al trabajo, y luego esporádicamente en salidas cortas; pasó a descansar, porque creo que ya es su tiempo, ya prefiero encontrarla plácida al llegar a la casa, grande y callada como siempre lo fue. Martina es una abuela que va por la vida guardando historias y un día, cuando se reune con los de confianza, va soltando uno a uno los cuentos, las imágenes y los recuerdos pero, guardando siempre algunos para el próximo encuentro.

Estando vigente Martina, compré por mis propios medios a Kitbuz***, una bicicleta tipo turismo Nº 28 de origen indio modelo 60´s. Más tarde la vendí a un muy buen amigo sabiendo que quedaba en muy buenas manos, pudiendo comprobarlo el día de hoy. Kitbuz era preciosa, como una de esas modelos experimentadas que inevitablemente se roba toda las miradas del lugar, sin necesidad de implantes, ni exceso de maquillaje lograba opacar al resto de asistentes y hacer que sólo se hablara de ella en el lugar.

Con la venta de Kitbuz llegó la verde, sí, es su color. Una bicicleta Monark original modelo 70´s tipo mujer Nº 26, un tesoro que pocos conocen y más pocos tienen el placer de poseer. Fue una gran compañía en mis viajes al trabajo, relevando en las duras jornadas a Martina; hoy permanece cuidando de la abuela, porque es como una de esas sobrinas que nunca se fue de la casa y prefirió dar su vida al servicio y la filantropía.

El 22 de mayo de 2009 llegó Celeste, una bicicleta de carreras Schwinn hermosa. No tengo más que decir, simplemente hermosa.

Es entoces un corto recorrido por mi historia en lo referente al ciclismo. Mi papá fue ciclista también y aún conserva aquella maravilla que tantas glorias y triunfos le dió.

Metas:

Septiembre / Octubre 2009
Destino: Río Claro
Distancia: 152 Kms.
Vía: Medellín – Bogotá
Mapa: http://www.gmap-pedometer.com/?r=2930901
En el camino: Medellín, Guarne, Rionegro, Marinilla, Santuario, Cocorná, San Luis, Río Claro.

Diciembre 2009
Destino: Pereira
Distancia: 201 Kms.
Vía: Medellín – Manizales
Mapa: http://www.gmap-pedometer.com/?r=2930858
En el camino: Medellín, Caldas, Alto de Minas, Versalles, Santa Barbara, La Pintada, Marmato, La Felisa, Chinchiná, Manizales, Villa Maria, Santa Rosa de Cabal, Pereira.

Por ahora entrenaremos duro para lograrlas.

*Bicicleta conocida como "paletera", su mecanismo de frenos es a base de barillas;
su marco es en hierro para ser utilizada en labores pesadas.
**Número de medida de la rueda, es el más grande en la categoría lo que hizo
que fuera conocida también como "bicicleta 28".
***Significa Felicidad en una de esas tribus que desafortunadamente no recuerdo el nombre,
lo vi en Discovery.

MrÖinK

Palabrerías

27 Mayo 2009 por MrÖinK

De eso se trata el cuento
de lograr que la gente repita lo que escribo,
cante lo que canto,
y piense lo correcto, que no será precisamente lo que yo le diga que piense.

Me gusta sentirme en la tierra, para que mi mente vuele tranquila entre las nubes.

Creo que no tengo suerte, aunque a veces piense en ella y aunque todo el tiempo olvide que existe.
La suerte me da miedo y en ella prefiero no confiar.
El éxito no me asusta y con él siempre logro ser feliz.

MrÖink

OTAWA

27 Mayo 2009 por MrÖinK

De pequeño quería ser bombero, dibujaba mangueras, hidrantes, carros rojos, llamas saliendo de ventanas, chorros de agua y escaleras con cubículo en cuanto lienzo encontraba a mi paso.

Mi mamá, como todas las mamás del mundo, entendió mi petición y para el día de los disfraces me fabricó uno, de bombero.

Insignias americanas, parches de condecoración, rojo intenso en mi camisa, dos bolsillos de tapa a la altura del pecho, un blue jean marca carrel con olor a tinta indigo, botas croydon, un bigote grueso pintado con lápiz de ojos y, lo más fascinante, realizado también a mano como todo el conjunto, un casco de bombero hecho en papel maché más hermoso que hubiera visto y que he visto hasta hoy, con un aderezo pegado en la frente que decía: OTAWA, yo no tenía idea de qué significaba o cómo se pronunciaba.

Tuve el casco puesto todos los días luego de llegar de la guardería hasta diciembre, cuando el niño dios me trajo un increíble y rojo carro de bomberos.

Hay cosas tan sencillas que nos producen tanta felicidad de chicos, estamos libres de pretenciones y prejuicios. No nos importan los modelos que las lucen, ni las letras marcadas en su exterior ni mucho menos el estatus que puedan darnos. Somos libres, somos despreocupados, somos irresponsables, somos felices… somos libres.

Recuerdo que mi hermano de pequeño debió ser operado de algún inconveniente en la nariz y aunque ya había pasado el 30 de octubre, luego de aplicarle anestesia general procedieron a quitarle su disfraz de pingüino, el cual, continuó luciendo hasta que desafortunadamente la parte del trasero se rompió.

Él aún conserva un pedazo de tela amarilla que simulaba el pico del ave; yo conservo el parche con trozos de papél maché rojo adheridos y sus letras que dicen: OTAWA.

MrÖnik

Te propongo que…

1 Mayo 2009 por MrÖinK

Escapemos, corriendo cogidos de la mano entre la gente, por las calles donde abunda nada nuevo. Cuidaré las ondas de tu vestido con estampados de colores, tengo guardada una flor que quiero poner en tu pelo y que sé que con el naranja del cielo iluminará tu cara bonita.

Subamos por la ladera de prados altos y verdes, para desde la cima contemplar nuestro nuevo lugar, el río que atravieza el valle, los árboles de copas que acarician las nubes, el humo que sale de la que será nuestra casa. Escapemos sin pensar en lo que pase, bajemos rodando por la hierba unidos por un abrazo, disfrutando de un beso libre, de un beso que sabe a canto de pájaros y huele a café, vainilla y miel; uno de esos besos que me transportan, que me hacen caminar por encima de los techos.

Escapemos para escuchar el otoño entrar por la ventana, para caminar bajo una lluvia de hojas secas, para mirar la oscuridad del bosque iluminarse con la luna.

Yo cada noche encenderé la chimenea, apagaré las velas, tenderé la estera y  mientras veo el reflejo del fuego en tus ojos soñaré con el amanecer a tu lado.

Déjame envolverte con mi amor, acariciar con la eternidad tu corazón, arroparte con mis abrazos y susurrarte una canción.

MrÖinK